Lecturas cuánticas

Leyendo el libro ‘Cuestiones Cuánticas’, una recopilación de escritos de los físicos más famosos del mundo editado por Ken Wilber, he encontrado una visión interesante sobre la religión. En este libro se recogen unos capítulos de la obra "Ideas and Opinions (Nueva York, Crown Publishers, 1954)" de Albert Einstein, donde podemos encontrar el texto titulado "El Sentimiento Cósmico Religioso" que describe la opinión del físico sobre el significado y evolución de los movimientos espirituales. El físico se pregunta cuáles han sido los motivos para el desarrollo de la experiencia religiosa y afirma que son un conjunto de emociones.
 
En el hombre y la mujer primitivos, es el miedo lo que despierta esa necesidad de experiencia religiosa, con el resultado de un Dios antropomórfico que puede escuchar las voces del grupo de elegidos, que dentro de la comunidad, pueden comunicarse con él. De esta forma se puede intentar controlar aquellos elementos que originan el miedo a través del sometimiento a un ser superior que pueda proporcionar protección.
 
Los impulsos sociales serían otro motivo para el nacimiento de las religiones. Einstein habla de la necesidad de sentirse amados, guiados y apoyados como el origen de una creación social o moral de Dios. Este sería el Dios del castigo y la recompensa, el del apoyo en los momentos difíciles. Estaríamos hablando de un concepto de Dios más evolucionado o de una sociedad más desarrollada.
 
A pesar de estas dos visiones, el físico nos previene de los posibles prejuicios de creer a una sociedad por encima de otra ya que no existe un Dios del miedo y otro social por separado. Todas las religiones presentan estas dos concepciones y, según el autor, la visión más social suele identificarse con los niveles más elevados de la sociedad.
 
Pero Einstein habla de un tercer nivel donde sólo "los individuos excepcionalmente dotados o algunas comunidades de un altura mental por encima de la norma" consiguen escapar a esa visión de Dios. Habla del sentimiento cósmico religioso: "El individuo siente la futilidad de los deseos y aspiraciones humanas, y percibe al mismo tiempo el orden sublime y maravilloso que se pone de manifiesto tanto en la naturaleza como en el mundo del pensamiento." A partir de aquí, la ciencia juega un papel fundamental en la búsqueda de una interpretación del mundo donde no cabe el Dios del miedo ni el social.
 
El siguiente párrafo es una perla y dice: "El comportamiento ético del hombre debería estar efectivamente basado en criterios de compasión,, educación y lazos y necesidades sociales; no se precisa para nada una base religiosa. Mal andaría la humanidad si su único freno fuese el miedo al castigo o la esperanza de recompensa en la otra vida."
 
La lectura de este libro es interesante, los textos recogidos encierran las mismas dudas o preguntas que podría lanzar una persona de intelecto inquieto y no fácil aceptación de la reproducción cultural. Es un ejercicio de higiene espiritual para aquellos apegados a figuras divinas con ejércitos de intolerantes intérpretes de órdenes supremas.
 
Un saludo a Roma, siempre te llevo en mi recuerdo.
 
 
 
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